Sin dudas, el mundo está cambiando de motor. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 se vendieron más de 21 millones de autos eléctricos en el planeta, y por primera vez en la historia uno de cada cuatro vehículos comercializados funciona con esa matriz energética. En China, la cifra trepa al 53% del total. En Noruega, el dato es aún más asombroso, ya que el 97% de los autos nuevos vendidos en 2025 fueron eléctricos.
En Uruguay la tendencia también es muy clara. Los datos de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) muestran que en 2025 se vendieron 14.443 vehículos eléctricos, lo que representa un crecimiento del 146,7% frente al año anterior. En enero de este año, las ventas se cuadruplicaron respecto del mismo mes de 2025. Y en el primer cuatrimestre, según los datos más recientes, los eléctricos ya representan cerca del 30% de los autos cero kilómetros comercializados, posicionándonos como el país con mayor cantidad de vehículos de esta clase del continente en términos relativos. Concesionarias locales de la Costa de Oro, mencionaron a Revista Centro que, en la actualidad, la mayoría de las personas que ingresan, lo hacen consultando por unidades eléctricas. Aunque ello no quiere decir que todos terminen optando por comprar ese tipo de vehículos. Lo que sí queda claro es que el interés hacia esa matríz energética es cada vez más evidente.
Entre los motivos de ese crecimiento hay uno que tiene que ver con el bolsillo. Uruguay tiene una de las naftas más caras de América Latina, y la diferencia con la electricidad domiciliaria es enorme. Un estudio recientemente difundido por SEG Ingeniería estimó que recorrer 10.000 kilómetros en un auto a nafta cuesta alrededor de 53.000 pesos uruguayos, mientras que hacerlo en un eléctrico cargado en el hogar con la tarifa Triple Horario de UTE ronda los 5.000, generando un ahorro cercano al 90%. Incluso utilizando la red pública de carga, que es más cara, el ahorro frente a la nafta sigue siendo de entre 58% y 68%. A esa ecuación se suma una matriz energética uruguaya con cerca del 95% de generación renovable, lo que resulta muy importante a nivel ambiental.
La pregunta que muchos se hacen es cuánto dura un eléctrico, y si la batería terminará volviéndose un problema. Acá la conclusión es mucho más difícil de obtener, dado que, si bien estudios realizados en Europa hablan de vehículos con vida útil de 18,4 años, ello seguramente va a variar dependiendo de muchos aspectos. Entre ellos, de las marcas y el respaldo que las mismas tengan en el mercado. En nuestro país, las garantías habituales de los fabricantes rondan los 8 años o 160.000 kilómetros, pero se insiste en que la mayoría de las baterías termina durando bastante más que ese tiempo.
El mantenimiento está en la columna de ventajas. Los eléctricos no requieren cambios de aceite, filtros, bujías, embrague ni caja de cambios tradicional. Las pastillas de freno duran más por el sistema de frenada regenerativa. Las piezas que se desgastan son pocas y previsibles. Eso reduce sensiblemente los costos de uso a lo largo del tiempo, aunque también introduce un punto a considerar y es el valor de reventa. El mercado uruguayo de eléctricos usados recién está formándose, y los datos internacionales muestran que estos vehículos tienden a depreciarse más rápido que los convencionales, entre otros motivos por la velocidad con la que evoluciona la tecnología y por la llegada constante de nuevos modelos a precios competitivos. En ese escenario, una vez más, el respaldo del importador, la red de talleres y la disponibilidad de repuestos marcarán cuánto valor habremos de perder por cada año transcurrido y por cada kilómetro recorrido.
Otro de los temas que pesan a la hora de elegir, es la posibilidad de cargar en ruta cuando se realizan viajes largos. Muchos querrán saber cómo es un viaje a Colonia, al Chuy o a los departamentos norteños. En este punto UTE ha informado que cuenta con cargadores cada 50 kilómetros en las principales rutas nacionales, gracias a un acuerdo con ANCAP que llevó la infraestructura a estaciones de servicio en todo el país. La aplicación “UTE Mueve” permite ver en tiempo real qué cargadores están disponibles. Pero también es necesario considerar que el crecimiento del parque automotor está poniendo a prueba esa red. En temporada alta y en corredores turísticos, los usuarios reportan tiempos de espera y puntos ocupados o fuera de servicio. Es un crecimiento que la infraestructura todavía está tratando de acompasar, no sin dificultades.
¿Fin de los beneficios?
Al momento de cerrar la presente edición de Revista Centro, a mediados del mes de mayo, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, adelantó en diálogo con medios de comunicación que el gobierno se encontraba evaluando quitar parte de los beneficios fiscales que hoy favorecen la compra de autos eléctricos. La decisión, según Oddone, obedece a que el mercado uruguayo ya habría alcanzado un nivel de madurez suficiente como para sostenerse sin tantos estímulos. Los cambios se aplicarían en el segundo semestre del año. Desde el sector privado, la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay expresó sus reservas, recordando que la política de incentivos rige desde 2022, formando parte de una estrategia de Estado y que una nueva decisión de esa naturaleza, podría desacelerar la comercialización de estos vehículos más sostenibles y amigables con el medioambiente.



